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PAINTINGS
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Interior Cathedral in Cuernavaca.
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Genios y héroes.
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Autoretrato.
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Avandaro.
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Detalle de Avandaro.
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En honor al arte.
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Dibujo de A.G. Aranda
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Cabina de mando
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Jardín fantástico
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El área del bandido S.
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AUSENCIAS
Aquí o allí, no importa.
Los días están grises.
¿Están tristes?
La nieve abraza a la tierra
con su manto
y como si fuera un llanto
el aire le susurra con
su canto.
No hay noches.
Las noches que aquí existen
no son noches
Son como noches de luna
...sin luna.
No hay cielo azul
No hay luz de sol
Ni luna ni estrellas
¡¡No hay firmamento!!
Y el frío, ¡¡válgame Dios!!
Invade el medio ambiente
Penetra por los poros de la piel
Invade el cuerpo
Contagia los sentidos y el humor
Contagia el alma
Aquí o allí, no importa
Es la nostalgia
Todos esperan con fervor
El día siguiente
Todos esperan ya la luz
del sol naciente
Todos esperan:
¡¡La esperanza!!
Poema hecho en Suecia para la hermosa ciudad de Stockholm
Paulino Velasco L.
EL FANTASMA DE LA MAÑANA
¿¿¿EEEEEEEEEIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAA AMMMMMMM???
Fue el grito doloroso que rasgó su garganta, que raspó al aire.
Áspero, hostil, en el área donde termina lo aceptable y comienza el dolor. De esos gritos que salen de repente de algún lugar del alma o del corazón, no sé de dónde. De esos gritos que no se piensan, que sólo salen porque han estado acumulados, contenidos, reprimidos, que tan pronto ven un escape, braman y explotan como si celebraran de esa manera que ya son libres, que ya no serán más gritos. Que ya cumplieron con su misión en esta vida, en esa forma, a esa hora.
"Sí, a.m." Dijo el señor, pero de una manera opuesta a la del hijo. Suave, dulce paternal. Respuesta que expresa firmeza en lo que dice, de forma humilde pero con tal certeza, de que no espera otra respuesta a su respuesta. Como esos toreros profesionales que neutralizan al toro más bravo en forma tan elegante que, después de esquivarlo peligrosamente, se dirigen al público, sin preocuparse ya de su adversario.
Como el señor Stanley lo esperaba, no hubo más comentarios a su respuesta de parte de su vástago. Y es que en corazones obedientes y nobles de algunos hijos o hijas, aún siendo adultos, no es fácil y menos agradable desconocer y hacer a un lado las órdenes paternas.
La razón del pavoroso grito de Scott, fue porque comprendió de repente lo que su padre nos había comunicado. Éste había expresado: "Duérmanse temprano porque mañana a las siete regresamos a casa". La información penetró como fuego por los oídos del joven, "...mañana a las siete... e hizo que la piel se le enchinara. Cuando la información llegó al departamento de análisis del cerebro y después de procesarla confirmó su presentimiento, sus facciones normales se desfiguraron. Sus venas faciales se inflamaron y su rostro se encendió de rojo. Y en la medida en que sus ojos se agrandaban para que cupiera mayor incredulidad, sus labios se estiraban para expulsar con mayor facilidad al demonio desde adentro. No podía comprender, ¿cómo levantarse a.m. cuando su normalidad era p.m?
A.M. es, desde entonces, para todos los afectados, el aborrecido fantasma de la mañana que ronda por todas partes. No reconoce fronteras, tampoco razas. Ni credos, ni tiempos; el pretérito, presente o futuro le son lo mismo. Sin embargo, tiene la particularidad de que entre más temprano ataca más despiadado es. Dicen todos los afectados que al escuchar esas terribles letras, palidecen y comienzan a temblar. Dependiendo del temperamento de cada quien, algunos sufren ataques epilépticos y otros, desmayos. Así cuentan los perseguidos por a.m. Los adoradores del pasado meridiano, los nocturnos, los trasnochadores. Fin.
Salud y saludos. Autor: Paulino G. Velasco L.
Soneto Universal
28 de marzo
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